Tuesday, March 18, 2008

El recuerdo a partes

Sin duda no pensamos más que con una pequeña parte de nuestro pasado; pero es con nuestro pasado todo entero, incluida nuestra curvatura de alma original, como deseamos, queremos, actuamos...
Henri Bergson, Materia y memoria, 1896.


Los recuerdos siempre regresan incompletos. Muchas veces, mutilados. No es que querramos o no. Es que la memoria humana no es el disco duro de una computadora. Excepto para aquel Irineo Funes, creado por Jorge Luis Borges, que era capaz de recordar todas las hojas de un árbol. En cambio, nosotros los mortales, recordamos lo que podemos.

La pregunta entonces sería ¿para qué recordamos? Más aún, ¿para qué invertimos el tiempo en una actividad que parece inútil? Desde hace algún tiempo, Yéssica Díaz se ha venido respondiendo, en su trabajo artístico, "que una ausencia que deviene necesidad es lo que determina una evocación", un vacío en el cual "damos cabida a los recuerdos".

Para enfatizar su respuesta, ha recurrido al filósofo Henri Bergson quien definió el recuerdo como "la representación de un objeto ausente". De ahí que en una de sus más recientes piezas, "Él Regresó", Yessica la proponga como el "indicio de un recuerdo".

La pieza es una mesa servida donde ha ubicado a su objeto ausente como "un recuerdo que carece de ubicación, sin manera de conservarlo íntegramente". De ahí que sobre los platos, las evocaciones de un cuerpo aparezcan por partes. Queda representado así "una leve parte del recuerdo", conservando "los indicios de aquello que nos trapasó". En suma, una pieza de sustancias.

Una obra así no podría pasar desapercibida. Fue exactamente lo que ocurrió el año pasado en una expo colectiva celebrada en el Centro Cultural Tijuana. Por ello, FrontGround le propuso una exposición colectiva a propósito de la pieza...

..Un ejercicio hipertextual donde los participantes, de acuerdo con Humberto Chávez, realizaran "una propuesta relacionada con la pieza tomando de ella un trazo, una referencia, un registro. Una cadena interpretativa que permita entender la lectura de la obra como una conjugación, como una integración de visiones y desplazamientos".

Así, nueve artistas que viven en Mérida, por medio de variadas disciplinas, se han acercado a lo materializado en la mesa de Yessica. Sin querer, cada uno ha ido descubriendo lo mismo que ella: es imposible recordar a fidelidad.

Nuestros recuerdos son pedazos que se siguen despedazando. Ante tal situación, la creación artística parece ser el mejor medio para detener este proceso. También el lugar donde, al igual que Irineo Funes, pretendemos nunca olvidar. Y, al igual que Yessica, el espacio en el que seleccionamos las partes que nos han trascendido, pues siempre, siempre, "el recuerdo de un olor, una sonrisa, una caricia del otro, son únicas por la intensidad del suceso y el transitar del tiempo".

Marco A. Díaz
Marzo de 2008